El Valle de Aran, que discurre entre montañas y donde el cielo, por invisible, recibe el nombre de “el pie del cielo”, es uno de los lugares más hermosos de los Pirineos; se encuentra en la provincia de Lleida... aunque en la vertiente norte de la cadena montañosa, y por eso “se baja” hacia Francia y “se sube” hacia España. Alberga la mejor estación de esquí del Pirineo, Baqueira-Beret, además de bosques con bellísimos rincones, cascadas, lagos, fuentes, riachuelos, ríos... 
Salpicado de encantadores pueblecillos en toda su extensión, cuenta con importantes monumentos románicos, vestigios de minas y de poblados de mineros, senderos que cruzan la frontera con Francia, con leyendas de contrabandistas y bandoleros de la antigüedad. 
En invierno se cubre todo de nieve, aunque al ser un clima seco se trata de un frío sano y fácil de sobrellevar, y es la época del esquí, el snowboard, los trineos y cualquier otro deporte relacionado con la nieve. Al llegar la primavera, la naturaleza eclosiona en un estallido de colores, aromas, cantos de pájaros y llamadas de los ciervos durante la berrea. El verano tiene esa deliciosa característica del estío montañés, con calor seco durante el día, y fresco nocturno que permite dormir profundamente e incluso, a veces, con una manta fina. El otoño nos regala con sus tonos rojos, ocres y amarillos de diversos matices. Estas tres últimas estaciones son las ideales para el excursionismo, el senderismo y muchos deportes de aventura. El Valle de Aran puede gustar más o menos, pero jamás deja indiferente y, en todo caso, merece ser visitado con independencia de edad y aficiones.